Cuando vemos a corredores, ciclistas o triatletas entrenar durante horas, es habitual observar que no solo beben agua. Muchos utilizan sales minerales o bebidas isotónicas, pero ¿son lo mismo?, ¿para qué sirven?, ¿cuál es mejor? Entender estas diferencias es clave para cuidar la salud y el rendimiento, incluso para quienes practican deporte de forma recreativa.
¿Qué ocurre en el cuerpo durante el ejercicio de resistencia?
En deportes de resistencia como la carrera de fondo, los triatlones o las rutas ciclistas largas, el cuerpo pierde grandes cantidades de agua y electrolitos a través del sudor. Los electrolitos (principalmente sodio, potasio, magnesio y cloro) son minerales esenciales para:
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Mantener el equilibrio de líquidos
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Permitir la contracción muscular
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Transmitir impulsos nerviosos
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Evitar calambres y fatiga prematura
Cuando estas pérdidas no se reponen adecuadamente, aparece la deshidratación, el bajón de energía o incluso problemas más serios como mareos o calambres.
¿Qué son las sales minerales?
Las sales minerales para deportistas suelen presentarse en pastillas, cápsulas o polvo, y contienen principalmente electrolitos, con muy pocas o ninguna caloría.
Características principales:
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Reponen minerales perdidos por el sudor
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No aportan energía (o muy poca)
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Ayudan a prevenir calambres musculares
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Mejoran la hidratación celular









