Muchas veces cuando hablamos con los colegas sobre que prueba es más o menos dura, acostumbra a salir la Maratón como un referente de gran dureza. Si bien es verdad que no es la prueba más larga (antes tendríamos los, halfs, ironmans, ultrarunnings…), si que parece que la mayoría de atletas “teme” especialmente correr una maratón por su dureza. En los últimos tiempos los triatlones y sus derivados (halfs, ironmans…), han cogido mucha fuerza entre los atletas, pero aún así, las carreras populares como las medias maratones y las maratones hace ya muchos años que gozan de mucha popularidad y son muy seguidas.
Soy de la opinión que aunque los triatlones vayan en aumento, nunca gozarán de la popularidad de las carreras. Primero, por una cuestión organizativa, (hay que organizar la salida del tramo de agua y hay que organizar muy bien las transiciones agua-bici y bici-carrera, y eso requiere de una infraestructura potente, además de un espacio suficiente para poder hacer estas transiciones correctamente –no me imagino 10.000 triatletas con las 10.000 bicis en la transición-). Y segundo, una triatlón requiere cierto dominio y entrenamiento de 3 disciplinas mientras que un corredor sólo necesita correr. Para un atleta es más simple prepararse sólo para correr ( y más barato: nada de bici, ni neopreno…).








