Interacciones cuerpo-mente-entorno

Interacciones cuerpo-mente-entorno

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Filósofos y anatomistas de la antigüedad ya reconocían la importancia del correcto funcionamiento de las vísceras para el funcionamiento del cerebro. Por poner un ejemplo, numerosas hormonas y neurotransmisores de vital importancia para el funcionamiento del cerebro y las emociones (dopamina, serotonina, endorfinas, glutamato, noradrenalina…) han sido encontradas desde hace años en el sistema digestivo. En la actualidad, la neurociencia esta tratando de explicar les mecanismos, a través del cual, la dieta y el ejercicio físico puede influir en el correcto funcionamiento del cerebro.

Diano et. al en el año 2006 encontró la importancia de una proteína llamada Grelina en el funcionamiento de zonas cerebrales relacionadas con la memoria y el aprendizaje. Curiosamente, ésta proteína se produce en el estómago, cuando éste está vacío (el estómago vacío agudiza los sentidos). Carlini et. al en el año 2004, inyectaron en el hipocampo (zona del cerebro relacionada con la memoria) de numerosas ratas, y observaron como mejoraba su memoria.

Contestabile and Ciani, en el año 2004 observaron como el intermittent fasting (ayuno intermitente) podía tener un impacto positivo en la protección de las neuronas del hipocampo, protegiendo el cerebro de enfermedades degenerativas (Parkinson, Alzheimer…).

En 1999, Holliday publicó un artículo dónde se postuló por primera vez (creo…) la posibilidad que gracias al ritmo “ayuno-fiesta” que ha acompañado al hombre durante su evolución,  la producción de energía en las neuronas (y también en las demás células del cuerpo) se vea estimulado en situaciones de peligro o de carencia energética. Esto ha llevado a pensar a numerosos científicos, la posibilidad que la poca concordancia entre nuestros genes y nuestro entorno (constantemente comiendo) sea uno de los principales responsables de enfermedades como la diabetes tipo II y enfermedades psiquiátricas. Numerosos autores han encontrado relación directa entre la diabetes tipo II (enfermedad del azúcar) y trastornos psiquiátricos.

Todo esto genera una interesante relación entre el número de ingestas y la salud mental. Se considera que los hábitos alimentarios de nuestros ancestros pueden haver dejado huella en nuestro genoma. Ingram et al., en 1987 y  Means et al. en 1993, ya plantearon la posibilidad que la dieta variada junto con periodos de ayuno reduce la degeneración motora y cognitiva asociada a la edad . ¿Seguro que tenemos que comer 5 veces al día?

Evidentemente, el tipo de comida también influye en la función cerebral, por lo que es más evidente aún la interacción cuerpo-mente-entorno. El ejemplo más evidente, es el consumo de ácidos grasos omega-3 en la función cerebral. Para citar algunos artículos, Bourre et al., 1989 y  Moriguchi et al., 2000 ya encontraron como una dieta baja en omega-3 (pescado y nueces) se asociaba a pérdida de memoria y disminución de la capacidad de aprendizaje (¡importante e imprescindible en niños!).

El ejercicio físico, para mi es uno de los factores (sino el que más) ambientales, capaz de influir en la conexión cuerpo-mente. Gomez-Pinilla et al., 2002 y Vaynman et al., 2003, describieron el impacto del ejercicio físico en la regeneración de áreas relacionadas con la memoria, concentración y el miedo. Kramer, en 2003 analizaron 18 estudios acerca de la relación entre el entrenamiento cardiovascular en la función cognitiva general, y observaron una mejora en todas la funciones, independientemente del área cerebral. Seguramente por la nutrición cerebral que produce el ejercicio y la necesidad de mantener las funciones cognitivas sanas, que generan los estímulos de supervivencia como el ejercicio físico.

Tomar el Sol es, para mi, es otro de los factores muy impactantes en la interacción cuerpo mente. Al tomar el Sol el cuerpo sintetiza vitamina D, de la cual ya hemos hablado con anterioridad. En animales, se ha demostrado una relación directa entre los niveles de vitamina D y el comportamiento, provocando unos niveles bajos de ésta vitamina una disminución de la capacidad exploratoria y de su rendimiento físico. En algunos artículos, también se ha sugerido que, en humanos también tiene una relación directa con el comportamiento.  Menos demostrado está, aunque a mi me parece evidente, es la influencia de la “luz del día” en el estado de ánimo, influyendo directamente en la interacción cuerpo-mente. La luz de los días de primavera no es igual que la luz de los días de otoño, e igualmente no deben influir igual.

Sobre el autor

Andreu

Andreu

Me llamo Andreu López y soy Licenciado en Ciencias de la Actividad Física y del Deporte. Pionero en los entrenamientos personales online en España. ¿Nos ponemos en forma? www.preparadorfisicoonline.com

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