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Experiencias místicas del ultrarunner

Experiencias místicas del ultrarunner

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En los últimos años, se ha producido un “ultrarunner boom” entre gente de todas las edades y clases sociales. El “deporte del ultrarunning” consiste en un grupo de personas (a veces también en solitario), que corre a lo largo de un circuito más o menos marcado, muchas veces entre la naturaleza más extrema: montes, valles, ríos… y meteorología muy variada, desde el sol más brillante al viento más cortante, pasando por la lluvia más refrescante.

Para muchas personas, el ultrarunner es un “loco”, que está en una búsqueda constante. Quizás un infeliz o un incomprendido. No obstante, para algunos de ellos, es mucho más que simplemente empujar al cuerpo más allá de lo que normalmente se considera posible. Para muchos, el ultrarunning va acompañado de experiencias místicas, comparables a las vividas durante rituales indígenas. La fatiga experimentada no es únicamente el agotamiento muscular más puro, sino que entran en juego numerosas formas diferentes de fatiga, como por ejemplo factores bioquímicos (energía), fisiológicos (hormonas), o mentales (emociones); cada una de ellas relacionada e influenciada por las otras, convirtiendo la experiencia de correr durante largas horas en una vivencia global y única.

Pocas personas deciden de primeras convertirse en ultrarunners. No hay dinero ni fama en juego, ya que la mayoría de ellos pasan desapercibidos en nuestra sociedad. Casi por casualidad, la mayoría se van convirtiendo en ultras después de haber participado en una o varias pruebas de larga distancia, buscando volver a experimentar la sensación de conexión y paz con uno mismo, entrando en un espiral de superación con límites insospechados. Pocas horas después de finalizar la prueba, la mayoría experimenta una motivación inevitable de volver a superarse.

¿Qué diferencia existe entre las experiencias vividas en el ultrarunning y las vividas por un corredor de 10.000 o un ciclista de resistencia? Resulta difícil de decir, aunque para algunos autores (Dietrich, 2003., Noakes, 1991.) correr durante largas horas es un ejercicio de mucho impacto biomecánico, participan los músculos de las extremidades inferiores y superiores (llevar la mochila, movimiento de los brazos…), y aumenta la actividad del corazón, el metabolismo y las glándulas adrenales durante largas horas, consiguiendo entrar en un estado de óptima actividad de las funciones vitales de supervivencia. Para algunos competidores, el ciclismo o la natación de larga distancia son muy parecidos, aunque ejecutar el movimiento de caminar o correr es el que más implica todas las funciones vitales porque es el gesto deportivo más conocido por nuestros genes. De todas formas, las experiencias relatadas por muchos IronMan o ciclistas de fondo, demuestran que pueden llegar a estar a la altura e incluso superar experiencias de personas únicamente corredoras. La práctica supera la teoría, una vez más.

Sea cual sea el deporte elegido, la superación constante del límite, mantener un ritmo cardíaco ligeramente elevado, la respiración continuada, el metabolismo aumentado, etc. durante largas horas, provoca una ligera saturación del cerebro, que pierde la posibilidad de recibir, procesar y responder a las sensaciones de forma correcta. Provoca que, durante la competicion, la activación de áreas cerebrales sensoriales (visión, audición…) esté claramente alterada en el ultrarunner, favoreciendo la vivencia de una experiencia de pura relación con el todo, un estado de paz y de máxima desconexión. Como dicen algunos, correr una larga distancia es como hacer un “reset” cerebral.

Texto inspirado en Peter N. Jones. Ultrarunners and Chance Encounters with “Absolute Unitary Being».

Sobre el autor

Andreu López

Andreu López

Me llamo Andreu López y soy Licenciado en Ciencias de la Actividad Física y del Deporte desde hace más de 15 años. Y desde hace 12, preparador físico online. ¿Nos ponemos en forma?

9 Comentarios

  1. SERGIO

    22 de octubre, 2010 a las 6:41 pm

    En mi modesta opinion, el aumento de estos de los aficionados a los Ultra, se debe sobre todo a que en nuestra vida cotidiana monotona y aburrida(unos mas que otros, yo intento que no sea asi) CHOCA frontalmente con nuestra naturaleza mas «salvaje» si puede llamrse asi, no lo se seguro pero creo que aunque estas «competiciones» se realizan en paises menos desarrollados(Mongolia, Marruecos etc) sus practicantes vienen en su mayoria de paises «desarrollados» es chocante, perdon por el toston

  2. Joan

    22 de octubre, 2010 a las 6:55 pm

    Sí, sí…

    Però hi ha d’haver alguna cosa més…

    Coneixem la infinitud de les curses, sobretot quan després de les 14 hores corrent tens ganes de plegar.

    I coneixem les ganes d’anar a dormir, estirat a terra, entre les pedres, enmig del vent. I el tenir gana i no ser capaç de menjar res. I el dolor muscular i el cap que no respon…

    Tot això ho coneixem. Com als nostres amics íntims (i estimats, no és broma!): el cansament, el dolor, la gana, la set i la son…

    I tot i això, sortim a córrer (o qualsevol altre esport) durant hores i hores…

    (No diuen res aquests estudiosos de trobar l’àngel de la guarda. O senzillament de ser feliç?).

    Joan

  3. Merce

    22 de octubre, 2010 a las 11:28 pm

    Una vez más otro artículo maravilloso. Gracias!

    Yo también creo que la ultraresistencia es un modo de conectar con el interior y con nuestros genes más ancestrales.

    Me pongo a pensar y ya vienen las preguntas de porqué esto es así. Me siento en la piel de un pscicoanalista descifrando que hay detrás de estas ganas de superar el límite, de demostrarse a uno mismo y a los demás hasta dónde se es capaz de llegar y de la angustia por desconectar de la realidad.

  4. Begoña

    23 de octubre, 2010 a las 12:38 am

    Buff !! Tal como lo explicas Pau, dan ganas de inscribirse a Sables mañana mismo !! suerte que soy consciente de mis limitaciones 🙂
    Felicidades!

  5. Manuel

    23 de octubre, 2010 a las 11:35 am

    Yo modesto espartano,he corrido una carrera de 110km,hace 3 semanas y realmemte se siente todo eso es como si tu cuerpo en algun momento de la carrera encontrase el estasis total,es como dicen los yogins,el encuentro con tu nirvana,en fin una experiencia que voy a buscar otra vez en cuanto me recupere.
    Buscar los limites te hacen estar en una relación con la naturaleza mas homogenea.

  6. Albert

    23 de octubre, 2010 a las 2:47 pm

    Bajo mi punto de vista, el «problema» del ultrarunning es que genera unas sensaciones que acaban provocando adicción siempre y cuando las cosas salgan bien, de lo contrario, la sensación de frustración es muy dura y difícil de olvidar. Es cierto que en algún momento de la carrera, sin saber casi porque, sigues en marcha, como si estuvieras en pleno trance, y la satisfacción final es espectacular. No obstante, la soledad del ultrarunner es como todo en la vida, hay que ponerle límites, de lo contrario puedes acabar extrapolando esa soledad a tu vida cotidiana y alejarte de lo más terrenal, tus seres más queridos.

    • Joan

      24 de octubre, 2010 a las 12:30 pm

      Albert… en moltíssimes experiències relatades, els esportistes acaben dient:

      «Mai més!»

      I normalment, a l’endemà, o al cap d’un parell de dies, es comença a formular una pregunta, com una mena de boira:

      «I si… (la preparació fos… hagués menjat a… m’hagués posat allò…).

      Si hi hagués en Fidel Martí (que ara ens espera que acabem les curses aquí per poder fer curses allà) us diria com va acabar la Montserrat-Matagalls. (Amb una pàjara i arrasant amb els iogurts que li pertocaven i els que no li pertocaven).
      Com va continuar la seva vida esportiva? Tots ho sabem prou bé! Va fer més km. que pèls al mostatxo! Els corredors no li podien seguir el se caminar imparable!

      I, d’altra banda, crec que a tots ens agrada de compartir les batalletes, tant a casa com amb els companys.
      Sense fer-ne l’únic tema de conversa, pot aportar a la resta de mortals unes vivències que donin més color a unes vides agrisades per la TV o la feina
      (Però he de dir que jo no veig la TV i la feina m’és un estímul i un motiu de satisfacció cada dia.)

      Ep, que no vull tocar la pera! 🙂 De bon rotllo!

      Joan

      • Pau

        24 de octubre, 2010 a las 3:07 pm

        Hola Joan!
        Totalmente de acuerdo contigo…de todas formas, para mi Albert aporta una visión quer también es necesario exponer. Todos conocemos aquél ultra-runner que para seguir buscando «la sensación» pierde de vista una de las cosas, desde mi punto de vista, más importantes…y se terminan econtrando en una extrema soledad… Para mi la felicidad no es completa, si, cómo bien apuntas, no la puedes commpratir.

  7. antonio madriñan

    25 de octubre, 2010 a las 1:46 pm

    buenas chicos es cierto que se sienten todas esas cosas , lo que puedo asegurar por mi mismo , por mi caso , es que la ultradistancia une.
    Hacer ultra entrenos o correr ultras , ya se ha convertido en parte de mi naturaleza , el dia que no corro mi cuerpo lo nota , es cierto que nos gusta buscar el límite , pero lo que también es cierto es que los ultras nos dan fuerza, confianza , y requiere de un trabajo mental exagerado.
    Por otra parte , lo que en un principio parecia solitario no lo es, ya que en nuestro equipo somos 3 ultras y siempre entrenamos juntos , la distancia nos ha unido sin duda
    y siempre buscamos entrenar en sitios frecuentados por gente para poder charlar.
    Un articulo maravilloso , voy prepararos mi punto de vista sobre loos ultras ¡¡¡¡

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