El niño y el deporte

El niño y el deporte

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“El colegio es una obligación, la familia nos la eligen, pero el deporte es una decisión propia y eso es madurez”. Esta frase es de Mauro Valenciano, un barcelonés, licenciado en Ciencias de la Actividad Física y del Deporte y autor del libro Buen deportista, mejor persona” Ed. Proteus. Dicha frase debe entenderse dentro del contexto del niño y del deporte.

El deporte infantil no es un mero  divertimento. Parece claro que el niño juega para divertirse, pero es a través del juego o del deporte infantil que podemos observar muchas facetas del carácter del niño. Hay quien opina que el deporte construye el carácter y hay quien piensa, por el contrario, que el deporte lo revela. Pero, lo que sí podemos asegurar es que el deporte es una herramienta muy poderosa cuando hablamos de niños y jóvenes. Y esto lo deben tener muy en cuenta, tanto los entrenadores y técnicos, como los padres.

Por desgracia es frecuente ver como los padres consideran a su hijo como un futuro deportista de élite y lo tratan como tal. El niño no es un adulto en miniatura y debemos tratarlo como el niño que es, atendiendo a sus preferencias y sus características. No por antes empezar a jugar al fútbol mejor futbolista será, ni no por antes jugar de base, mejor base será. El éxito deportivo depende de muchos más factores.

El niño pasa por unas etapas, unas más sensibles que otras y debemos saber como actuar en cada etapa para ayudarle a desarrollar todo su potencial deportivo y humano.

Debemos dejar que sea el niño quien decida. Como he comentado al principio, la decisión de practicar un deporte, es un acto de madurez, seguramente el primero. A lo mejor nosotros como padres, nos gustaría que nuestro hijo fuera un potencial Leo Messi o Rafa Nadal.  Pero a ellos a lo mejor, no.

Nosotros, ya seamos los padres o sus entrenadores debemos actuar como guías. Darle al niño los máximos recursos para que experimente y se explaye a través del deporte y del movimiento.

Deportes individuales, colectivos, de colaboración/oposición, competitivos, con implemento, con diferentes tipos de balones, deportes más físicos, deportes más técnicos, deportes indoor, outdoor…

El deporte que practique nos debería dar igual, puesto que el fin último (estamos hablando de niños), no es que sea campeón de nada, ni que se gane la vida con ello. El objetivo es educar al niño, en este caso a través de una actividad tan sana como el deporte. Que en un futuro pueda ser un deportista federado, que compita y aspire a ser un campeón, vendrá determinado, en mayor o menor medida, de cómo haya sido su iniciación deportiva.

Gracias al deporte, permitimos al niño socializarse con los demás, integrarse en nuestra sociedad, conocer los valores del compañerismo,  respetar al adversario y al árbitro, hacer uso del fair-play, conocer y aceptar unas normas, aprender el valor de la palabra sacrificio, en definitiva aprender lo que es la cultura del esfuerzo. Y gracias a todo este aprendizaje el niño será, el día de mañana, una persona integrada y útil en nuestra sociedad y en cualquier de sus facetas: personal, familiar, laboral…

El deporte es una herramienta brutal de crecimiento personal. Simplemente debemos guiar al niño, no obligarlo ni presionarlo para que juegue a un determinado deporte. Debe ser él quien decida el qué y el cómo. Nosotros simplemente le pondremos los recursos.

Muchas veces los padres tienden, inconscientemente,  a proyectar sobre su hijo todo aquello que ellos, en su momento, no fueron capaces de conseguir. Pensad que el niño siempre os tomará como un referente, como un modelo a seguir. Si lo presionáis demasiado o bien le obligáis a entrenar a un deporte o en un contexto que a él no le parece correcto o poco motivante nos podemos encontrar con una reacción totalmente opuesta a la que deseamos y que el niño acabe por aborrecer todo tipo de deporte y que no quiera saber nada más de él.

Todo aquello que os vea hacer, será una modelo de repetición para el niño.  Si el niño ve a su padre o madre correr, ir en bici, patear un balón el niño los imitará y habréis puesto la primera piedra para que vuestro hijo empiece a tomar sus propias decisiones, y crezca de una forma sana y feliz.

Ahora con el buen tiempo es una buena época para que los padres jueguen con sus hijos, para que practiquen cualquier tipo de deporte y les animen a plantearse retos, a superarse ellos mismos y que vayan descubriendo ellos solos todo lo que les puede ofrecer el mundo del deporte.

Sobre el autor

Andreu

Andreu

Me llamo Andreu López y soy Licenciado en Ciencias de la Actividad Física y del Deporte. Pionero en los entrenamientos personales online en España. ¿Nos ponemos en forma? www.preparadorfisicoonline.com

4 Comentarios

  1. TERE

    6 de julio, 2010 a las 6:11 pm

    Ei,Andreu, com es nota que estàs en els cursos d’estiu…com jo ara mateix. Quan pugui us passo un manifest que va fer la FC de Futbol sobre el paper dels pares envers els fills i el de los derechos del niño en el deporte (carta europea)

    • andreu

      9 de julio, 2010 a las 12:10 am

      Tere, quería hacer el curso de actividades físicas bajo soporte musical pero no me admitieron 😛
      Al final me apunté al de Badminton.

  2. Pau

    6 de julio, 2010 a las 10:37 pm

    Mi opinión: un niño hasta los 12 años no debería de especializarse en ninguna especialidad deportiva y menos en una posición de dicha especialidad (delantero, pivot…). Hasta los 12 años debería de ejercitar y explotar al máximo sus habilidades físicas (no deportivas): agilidad, cordinación, resisténcia, velocidad… Y la sociedad debería de estar preparada para poder dar la oportunidad a los padres de darle ésta educación física y no que se vean obligados-inducidos a apuntarle, porqué si, a jugar al futbol o natación. Ésto, para mi, generaría futuros deportistas impresionantes!!!

    • andreu

      9 de julio, 2010 a las 12:14 am

      Aunque parezca una contradicción los Rafa Nadal, Pau Gasol, Fernando Alonso, Leo Messi, están haciendo mucho daño al deporte de base. Todo niño quiere ser como ellos, y todo padre cree que tiene a un Nadal o Gasol en su familia. Es frecuente ver como los niños quieren la misma raqueta de Rafa Nadal o las mismas botas que Fernando Torres. Por una parte eso es bueno (anima a los niños a practicar deporte), pero por otro, esta imagen que tienen los niños del deporte es totalmente erronea.

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