Ya tenemos récord del mundo de maratón. Por fin se ha bajado (sin viento a favor) de las 2 horas. Y ha sido el keniata Sawe que con un tiempo de 1 hora 59 minutos y 30 segundos lo ha logrado esta misma mañana en Londres (ciudad propicia para este tipo de récords).
Y lo ha conseguido con unas zapas de placa de carbono que tan de moda se han puesto en estas últimas semanas.
Zapatillas con placa de carbono
Las zapatillas de running con placa de carbono se han popularizado en los últimos años por su impacto directo en el rendimiento. Su característica principal es una lámina rígida de fibra de carbono insertada en la mediasuela, combinada con espumas muy ligeras y reactivas y una geometría curvada (“rocker”) . Este conjunto modifica la pisada: la placa aporta rigidez, la espuma almacena energía y la devuelve, y la curvatura facilita una transición más rápida hacia el despegue.
Entre sus características clave, destacan la alta reactividad, el bajo peso y la eficiencia energética. Funcionan como un “efecto muelle”, impulsando la zancada hacia adelante y reduciendo el gasto energético a un mismo ritmo . Además, suelen estar diseñadas para competición, con perfiles altos y materiales avanzados orientados a maximizar la velocidad.
En cuanto a los pros, el principal es la mejora del rendimiento: ayudan a correr más rápido y con menor fatiga muscular, especialmente en distancias largas . También mejoran la economía de carrera (menos energía para mantener el ritmo) y pueden favorecer la estabilidad en la pisada. Por eso son muy utilizadas en carreras y por corredores que buscan marcas personales.
Sin embargo, también tienen contras importantes. El primero es el precio elevado, ya que incorporan tecnología avanzada. El segundo es su menor durabilidad: suelen desgastarse antes que unas zapatillas tradicionales (alrededor de 250–400 km) . Además, su rigidez exige una buena técnica; no son ideales para principiantes ni para uso diario. Tampoco destacan por comodidad, ya que están pensadas más para competir que para entrenar .
En resumen, son una herramienta muy eficaz para correr más rápido, pero no universal: funcionan mejor en competición y en corredores con cierta experiencia.
