Nutriscore. ¿Es una herramienta útil para comer saludable?

Nutriscore. ¿Es una herramienta útil para comer saludable?

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Finalmente, el Ministerio de Sanidad español ha aprobado el semáforo Nutriscore. Gracias a esta nomenclatura podremos saber si un alimento es más o menos saludable.

¿La idea parece buena no? Ponen a cada alimento una letra (A,B,C,D,E) y un color, del verde al más rojo y así sabremos en un vistazo si estamos delante de un alimento más o menos saludable.

Este modelo está avalado por la Comisión Europea y reconocido por multitud de expertos de la dietética y nutrición de todo el mundo.

 

De la A a la E

Nos informaran en 5 grados del más favorable al menos favorable nutricionalmente, con una triple finalidad:

  • Comparar la calidad relativa de alimentos pertenecientes a la misma familia
  • Comparar la calidad nutricional de los alimentos pertenecientes a distintas familias. Pero que tienen una pertinencia respecto a su ocasión de consumo o uso.
  • Comparar la calidad nutricional de un mismo tipo de alimento propuesto por varias marcas diferentes.

O sea, en el primero punto, nos compara por ejemplo unas galletas de chocolate con unas galletas de nata.

En el segundo punto, nos compara, por ejemplo, unas natillas con una leche con arroz (o sea, unos productos que pueden ser distintos pero que son usados para lo mismo, en este caso como postres).

Y en el tercer punto, sería comparar 3 quesos curados de oveja de distintas marcas.

O sea, no se trata de clasificar los alimentos de forma binaria: Sanos o no sanos, sino de hacer 3 agrupaciones y en base a distintas comparativas clasificar los alimentos.

Esto, sobre el papel puede ser una buena idea, pero en el fondo no lo es tanto y mucho me temo que mucha gente, intentando seguir este Nutriscore, comerá aún peor de lo que comía antes.

Y es que yo puedo ir al súper y comprar lo más ultraprocesado que vea y que sea todo semáforo verde y pensar que me estoy alimentando realmente bien.

Ejemplo:

  • Desayuno: Quiero unos cereales de caja. Los cereales de caja están considerados como “comida basura”. Bollería directamente. O sea, un producto insano, donde más de la mitad es azúcar. Pero dentro de este segmento de alimentos (cereales de caja), podemos encontrar toda la gama. Desde los Kellogs más azucarados y “mierdosos”, a los Speciak K integrales. Así que uno va a comprar unos cereales de caja y verá los Frosties de color rojo y con una letra E bien grande, mientras que al lado verá los Special K, con una A y de color verde. Y optaremos por los Special K, puesto que los vemos como algo sano. El Sr. Kellogs, no hace falta ni decirlo, no está de acuerdo con el Nutriscore. O sea, si comparamos una mierda con otra mierda pero con vitamina D (por poner un ejemplo), escogeremos la mierda con vitamina D, pero estaremos comiendo mierda igualmente (aunque la mona se vista de seda…). Y claro, aquí no se nos compara un cereal de caja con un plátano o unas nueces por ejemplo.

 

Preguntas y dudas sobre  Nutriscore

Esta aplicación, en definitiva, está hecha por personas. O sea, que tiene sesgo. Si esas personas consideran que la grasa saturada es mala entonces el producto que lleva esa grasa será mala. Si el producto tiene fibra, será considerado alimento verde…

¿Y qué hay de los estudios que afirman que la grasa saturada es imprescindible y saludable? ¿Y de los que dicen que un exceso de fibra es malo para nuestra flora intestinal?

Además, las grandes empresas alimentarias son reacias a este tipo de semáforos. Imaginaros al Sr. Coca-Cola. Su producto estrella es la Coca-Cola “normal”, pero la gente al ver el distintivo rojo, opta por la Coca-cola “sin cafeína” o la “light”. En este caso el consumidor sigue comprando Coca-cola, pero el producto estrella de la empresa caería en picado. Y eso no le interesaría.

Las grandes empresas son partidarias de la teoría CICO (calorías in-calorías out) y nos terminan diciendo que hay que comer de todo pero con moderación, entendiendo así que su mierda siempre tiene cabida dentro de una lógica de alimentación semanal.

Pero el problema de fondo seguirá siendo lo que entiendo el consumidor a pie de calle. Claro que sabe que una Coca-Cola o unos donuts no son saludables, pero la industria se encarga de sacar variantes más “saludables”, que nos hacen pensar que realmente no estamos comiendo tan mal.

Y aquí estamos, quintuplicando obesidad, triplicando diabetes, pensando que estamos comiendo bastante bien.

Sobre el autor

Andreu

Andreu

Me llamo Andreu López y soy Licenciado en Ciencias de la Actividad Física y del Deporte desde hace más de 15 años. Y desde hace 8, preparador físico online. ¿Nos ponemos en forma?

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