Microtraumatismos: cuando lo liviano se hace insoportable

Microtraumatismos: cuando lo liviano se hace insoportable

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El dolor es psicológico; pues se trata de nuestra interpretación respecto a la información recibida de distintos receptores informativos. Nada más. Seguro que no faltarían adeptos y detractores para amenizar este tema causa de tantos debates, pero lo que está fuera de toda discusión es que la esencia del dolor fuera de interpretaciones adulteradas por factores intrínsecos (como religiosos o culturales) es una precisa arma de supervivencia heredada de nuestros ancestros. El término al que nos referimos se conoce como Nociocepción.  Para resumir: el dolor es psicológico, la nociocepción es la recepción informativa de la lesión sin interpretaciones subjetivas.

¿Y qué relevancia tiene esta puntualización? Pues es el desencadenante de muchas de las lesiones que sufrís y sufrimos, porque no sabemos interpretar la información.

Es cotidiano que los deportistas sufran molestias durante el transcurso de la actividad física; siendo en los casos de actividades de larga duración molestias que se tornan desequilibrantes en los resultados de la prueba. En muchas ocasiones no alcanzará el triunfo el más capacitado físicamente, sino el más preparado para sobrellevar el dolor. Por esta razón se es tan consciente en muchos deportes que la aceptación e integración del dolor en la habitualidad deportiva facilitará resultados mejores. El problema está en que dedicamos tanto esfuerzo aprendiendo a no prestar atención al dolor en la exigencia física, que continuamos haciéndolo de modo inercial tras ella.

Como segunda puntualización, tenemos que entender que alcanzados ciertos parámetros de exigencia física el cuerpo lo toma como una agente perjudicial para su seguridad e informa con dolor. Pero si sabemos cuidarnos, podemos convivir con esta etapa constante de crisis que tendrá como consecuencia nuestra mejora física. El deportista tiene totalmente integrado este aspecto; recibe información continuamente y decide cual atiende y cual descarta. Lo habitual es que, frente a toda molestia que sugiera el cese de la actividad, el competidor ignora la información y continúa. Es harto complejo discernir las molestias de lo que, en el futuro, puede resultar una lesión seria. El sistema que solemos emplear es el más primitivo de todos: la valoración cuantitativa. “Si duele poco, no debe de ser grave”. Falso.

Microtraumatismos de repetición

Existen muchas lesiones que cursan con molestias pasajeras perfectamente sobrellevadas. Hoy os hablaré de una de estas causas lesionales; los “Microtraumatismos de Repetición. Se trata del desarrollo continuo de un movimiento o gesto deportivo no funcional, en el cual algún componente pasivo del Sistema Locomotor (tendón, ligamentos, cartílago y hueso) sufre una agresión ejercida por el propio deportista o recibida de un cuerpo partícipe en la actividad. Suelen darse, lógicamente, en deportes con alta frecuencia de repetición del mismo gesto: natación, maratón, escalada, etc. Las consecuencias más habituales son las inflamaciones y cronificaciones de los mismos. Seguro que más de uno ha escuchado hablar de “Sesamoideos Bipartitos”, “Osteocondritis” o de “Tendinosis Aquíleas”. Incluso existen casos de rupturas del Ligamento Cruzado Anterior por un mal desarrollo del Swing si hablamos de golfistas.

Por suerte, esta causa lesional es bastante fácil de identificar: el paciente determina perfectamente cuál es el gesto que le genera dolor y el momento del mismo en el que aparece y desaparece dicha molestia, su intensidad aumenta proporcionadamente en los primeros días y desarrolla una progresión exponencial si se continúa entrenando sin atender al dolor. En casos muy aislados algún deportista podría confundirlo con molestias de carácter muscular, pero su diferenciación es muy sencilla: las afectaciones musculares propias de la actividad física son Sobrecargas, DOMS y Contracturas, y todas ellas disminuyen de inmediato tras el cese de la actividad y mejoran enormemente con un periodo de recuperación no superior a las 72 horas. Las lesiones generadas por microtraumatismos mejoran levemente al cese, pero la molestia no desaparece ni transcurrido el periodo de recuperación, pudiendo durar incluso semanas aunque no se realice nuevamente la actividad.

Voy a mostraros una evolución “tipo” de este tipo de lesiones. Espero que ninguno de vosotros se identifique en la misma:

  • El individuo comienza por referir un dolor punzante y muy delimitado a nivel anatómico que suele darse en un gesto que curse con su actividad. El error cotidiano es atribuir la molestia a una tendinitis, aplicar hielo y olvidarse del tema.
  • Los siguientes días la molestia no cesa, pero una vez hemos calentado, parece que la sensación desaparece.
  • A medida que continuemos con la afectación, la molestia aparecerá progresivamente más pronto una vez alcancemos la fatiga. El hielo ya no nos alivia lo suficiente para poder seguir con la exigencia habitual.
  • El deportista –vamos a llamarle “más sensato”…- se plantea parar unos días y realizar recuperación activa e intentarlo nuevamente de modo progresivo.
  • Cuando reinicia la actividad, el dolor ha disminuido, pero pronto reaparecen las viejas sensaciones.
  • Desquiciado, el deportista opta por ignorar la información, hasta que la lesión se torna grave y obliga a detener la actividad.

Como consejo, deciros que si frente a un dolor muy exquisito y aislado, y tras un periodo de recuperación prudencial, ejecutáis una única repetición del gesto que cursaba con molestia y continúa dando un dolor lo bastante intenso para incapacitarnos a realizar con normalidad nuestra actividad física, os aconsejo que os pongáis en manos de un profesional al respecto.

Sobre el autor

Andreu

Andreu

Me llamo Andreu López y soy Licenciado en Ciencias de la Actividad Física y del Deporte desde hace más de 20 años. Y desde hace 15, preparador físico online. ¿Nos ponemos en forma?

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