Las zapatilla sin tacón. ¿Minimalismo?

Las zapatilla sin tacón. ¿Minimalismo?

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La industria deportiva vuelve a ir en sentido contrario. Y lo acaba de demostrar con estas zapatillas sin tacón. Zapatillas para runners o corredores, para “obligarles” a correr con una buena técnica. Esta zapatilla deportiva la ha fabricado la start-up española FBR, después de observar la técnica de carrera de los keniatas.

Los que nos dedicamos un poco a esto, sabemos que muchos de los problemas que tienen los corredores amateurs (y no tan amateurs), es la técnica a la hora de pisar. Una mala técnica, es fuente de lesiones a medio y largo plazo.

Podemos hacer la prueba nosotros mismos: correr lento, hacer un sprint, correr descalzos, correr calzados… y veremos como no pisamos de la misma forma según estas variables.

Uno de los problemas de los corredores en cuanto a técnica se refiere es entrar de talón. Sobrecargando así, la parte posterior de la pierna (isquios, gemelos, glúteos y de paso la zona lumbar). Así pues, cuando corremos deberíamos procurar entrar más con la parte delantera del pie.

Si andamos descalzos o trotamos un poco sobre la hierba o arena o incluso estando calzados hacemos un pequeño sprint, veremos como la tendencia es entrar siempre con la parte delantera del pie. Esta es la forma natural de los humanos de correr y desplazarse.

Pero la industria de la zapatilla deportiva, por culpa de las zapas que todos conocemos, con sus colorines, amortiguaciones… ha hecho que el corredor se sienta más cómodo recostando el peso hacia atrás y entrando así por la parte del talón, provocando multitud de lesiones y problemas articulares y musculares.

Estas zapatillas de FBR, al no tener tacón, nos obligan sí o sí, a entrar de puntera. Pero eso es peligroso, sobre todo si llevamos años corriendo de otra forma. No nos podemos calzar estas zapatillas si antes no hemos hecho una transición. No vamos a saber correr con ellas y (os aseguro que será así), nos lesionaremos. No por el hecho de calzarnos estas zapas ya correremos técnicamente bien de forma automática. Seguro que tenemos muchos vicios adquiridos, así que como digo, antes habrá que hacer una adaptación.

O sea, después de miles de años usando ese estúpido e inútil apéndice llamado talón, un equipo de genios ha conseguido hacer que podamos prescindir de él para tener una pisada totalmente digna del s.XXI.

 

Mejorar mi técnica de carrera

Repito, la idea es hacer que mi pisada sea lo más natural posible y por tanto entrar más de puntera. Ejercicios encontraréis muchos en internet, pero para mí, un buen comienzo es, ir por casa siempre descalzo o con calcetines, así nuestros pies, pisan correctamente y les estamos reeducando como deberán correr, cuando me ponga a ello.

Cuando hablamos de la parte científica tras el movimiento barefoot que ha aparecido en los pasados años en Estados Unidos surge un nombre por encima de todos: el Dr. Daniel E. Lieberman. Este señor es profesor de antropología en la prestigiosa Universidad de Harvard en la cual ha desarrollado estudios sobre la evolución del hombre y su comportamiento biomecánico actual. En su página personal ya nos propone parte del objeto de sus estudios con preguntas muy atractivas:

 

¿Cuándo, cómo y por qué los primeros homínidos se volvieron bípedos?

¿Cuándo, cómo y por qué los humanos se convirtieron en tan excepcionales corredores de larga distancia?

¿Cómo funciona el pie humano al correr con y sin zapatillas?

¿Cómo los humanos mantienen el equilibrio al permanecer estáticos, caminar y correr?

Supongo que estaréis de acuerdo en que es una temática más que interesante y que plantea incertidumbre sobre temas que nos tocan muy de cerca cuando salimos a correr. La primera sacudida que dio el Dr. Lieberman a los cimientos del mundo del running data del 28 de enero de 2010 en un artículo publicado en la revista Nature titulado: Patrones de pisada y fuerzas de colisión entre corredores descalzos y calzados (Foot strike patterns and collision forces in habitually barefoot versus shod runners).

El contenido del artículo original puede recuperarse con material audiovisual adicional en la página del Departamento de Biomecánica de Harvard dedicado al barefoot. En este último enlace podéis encontrar toda la justificación científica que queráis para darle sentido a salir a correr descalzo o cambiar vuestras zapatillas amortiguadas por unas más minimalistas (pero que lleven tacón). No lo digo yo, lo dice un científico e investigador de Harvard con estudios y pruebas empíricas. Obviamente es un incondicional del barefoot y él mismo lo practica. En este vídeo podéis verle explicando parte de sus hallazgos y conclusiones, así como haciendo gala de una magnífica técnica:

Los humanos han corrido como poco durante dos millones de años y durante la mayor parte de ese tiempo lo han hecho descalzos y la zapatilla moderna para correr se inventó a mediados de los años 70. Ahora tenemos la idea de que para correr necesitamos un par de zapatillas,  y esta es una afirmación muy común. Pero de hecho no es verdad, en realidad para correr no necesitas zapatillas sino pies. De ahí, que pese a utilizar zapatillas para protegernos (piedras, cristales…), deberías correr con la misma técnica que si fuéramos descalzos.

Evolución del pie

Probablemente haya dos etapas en la evolución del pie: inicialmente el pie evolucionó para caminar y también para escalar árboles, pero en algún punto de la evolución humana, pensamos que hace unos dos millones de años aproximadamente, hubo un gran cambio medioambiental en África en el cual las zonas boscosas desparecieron y dieron lugar a las sabanas. Y en ese punto nuevas comidas empezaron a aparecer y una de ellas evidentemente fue la carne de los antílopes de las praderas. Así que para poder cazar el hombre empezó a evolucionar hasta conseguir correr. Y en lo que somos buenos es en correr a velocidades que haga a los animales galopar y si lo haces bajo el calor durante un periodo largo de tiempo eso hará que ese animal se sobrecaliente puesto que los cuadrúpedos no pueden galopar y transpirar (bajar la temperatura corporal) a la vez. Así que imagina que vas tras a una gacela, un kudu o algún otro animal, si puedes perseguirlo y hacerlo galopar entre diez y quince minutos ya tienes comida.

 

Queríamos saber cómo corría la gente sin zapatillas antes de que ésta fuera inventada porque la gente ha estado corriendo durante millones de años y en realidad no sabíamos mucho de cómo corre un corredor descalzo y cómo de bien pueden hacerlo. Así que empezamos a traer al laboratorio a corredores que habitualmente lo hacen descalzos para ver como usaban su cuerpo y sus pies.

 

Lo que descubrimos fue que los corredores descalzos corren de manera bastante diferente que el típico corredor calzado. Una zapatilla normal tiene un gran tacón diseñado para sentirse muy cómodo aterrizando con el talón así que muchos corredores descalzos impactan con el talón para luego impactar con el resto del pie.

 

Así que cuando pisas con el talón tu cuerpo hace una parada en seco, hay mucha masa y hay un impacto, una fuerza rápida. Es lo mismo que tener a alguien golpeándote con un martillo en el talón con una fuerza equivalente a dos o tres veces tu peso corporal. Así que cuando empezamos a traer corredores descalzos al laboratorio descubrimos que no les gustaba hacer eso ya que habitualmente impactan con la parte delantera del pie, pero no de manera muy pronunciada. Suelen aterrizar en las cabezas del cuarto y quinto metatarso y entonces bajan el talón. Y fue entonces cuando vimos que no tenían ese gran pico de impacto propio de los corredores calzados.

Así que lo que hacen los corredores descalzos es pisar con la parte delantera del pie y dejar que el talón repose después permitiendo convertir lo que de otra manera sería una frenada en seco, una deseceleración vertical de la pierna, en energía rotacional.

Muchos corredores se lesionan y suele ser en gran medida lesiones por estrés repetitivo. Una hipótesis es que el impacto causado por pisar con el talón que genera esa gran transmisión de impacto puede tener unas repercusiones en forma de lesión y se asocia con dolor en los tejidos suaves del pie, con periostitis y que puede causar otros tipos de lesión. Así que nuestra hipótesis es que los individuos que no pisan con el talón y que evitan esos grandes impactos, aterrizando con la parte delantera del pie pueden ser menos proclives a sufrir este tipo de lesiones.

 

 

Sobre el autor

Andreu

Andreu

Me llamo Andreu López y soy Licenciado en Ciencias de la Actividad Física y del Deporte desde hace más de 15 años. Y desde hace 8, preparador físico online. ¿Nos ponemos en forma?

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