La mal llamada «fascitis plantar»

La mal llamada «fascitis plantar»

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Por razones de trabajo me desplacé a Badajoz este último fin de semana donde, paseando sobre el Puente del Guadiana, me encontré con una media maratón que lo cruzaba. Me adelantaban los competidores al ritmo del “tap, tap, tap…” de sus zapatillas impactando contra el pavimento del puente. Y a medida que el sonido persistía al paso de los corredores, acrecentaba y profundizaba en mi pensamiento la realidad traumática del asunto: pensaba que tanto la biomecánica del pie así como su calzado no estaban diseñados para la carrera en asfaltotierra y pavimento. Entendía que la respuesta inflamatoria es inexorable; indiscutible. Como no entender que, un tejido semielástico como es la Fascia Plantar no sufriría cuando en una carrera de 10 Km (por continuar con un ejemplo representativo de lo relatado) se le aplicaran fuerzas de 650/800 Newton repetidas unas 9000 veces en cada pie.

Caemos en el error –nuevamente- de considerar que el organismo sufre casi por igual; por lo que sus cuidados deben de ser proporcionales. Como ya había matizado en otras ocasiones; “acostumbramos a confundir la información cualitativa con la cuantitativa”. La información nocioceptiva de la planta del pie puede ser en proporción igual de intensa, pero implica un compromiso mayor al que podría requerir por ejemplo, una molestia presentada en un cuádriceps. La fisiología del cuádriceps está encaminada a soportar altas exigencias prorrogadas en el tiempo con un periodo de recuperación relativamente bajo. La ausencia de ejercicio, estiramientos y una correcta alimentación y descanso suele ser suficiente para su condicionamiento.

Pero la Fascia Plantar trabaja en todo momento que el individuo está en pie, independientemente de si se desplaza o permanece quieto. Cuando la Fascia Plantar refiere molestias es importante prestar atención y aportarle lo necesario para su recuperación. La ausencia de ejercicio no es suficiente porque en realidad la mal llamada “Fascitis Plantar” es, patológicamente hablando, una Fasciosis Plantar: una lesión crónica. Consiste en una transformación de la lámina plantar a un tejido más grueso y espeso –similar a la estructura de los tendones- con la finalidad de soportar mejor las exigencias del individuo en la carrera mantenida durante horas sobre superficies rígidas. Como todas las adaptaciones que se dan en nuestro organismo, surge con la intención de sobrellevar mejor un trabajo emergente pero que puede tener como consecuencia el sacrificio funcional en otras actividades, como es este caso.

“tap, tap, tap”… el cansancio se hace visible. La gente aplaude y yo les sigo, pensando sobre el Guadiana…

La Fascia Plantar es mucho más que una lámina elástica que surge del talón y alcanza la base de los dedos. Es la continuidad anatómica del Tendón de Aquiles y, por consiguiente, el último tejido destinado a soportar la tensión de la cadena posterior de la extremidad inferior, la cual es la más potente cadena de contracción del cuerpo. Esta frágil lámina elástica es responsable de transmitir toda la fuerza ejercida por toda la pierna a la punta del pie en la propulsión y amortiguar el momento del impacto en el inicio del apoyo, y de mantener simultáneamente la estructuralidad del complejo óseo que es el pie.

Depende fundamentalmente de ella que la complejidad articular del pie se conserve en su débil equilibrio. Nuestro pie podría ser considerado una Obra Maestra de la biomecánica, un claro ejemplo de que la naturaleza es muy sabia. Los ingenieros de hoy no son capaces de imitarlo a modo protésico logrando los mismos resultados a nivel de exigencias energéticas, mecánicas y funcionales. Han concluido por determinar que el pie es, en esencia, la materialización de la máxima eficiencia y mínimo consumo con la menor cantidad de intervención estructural. Poesía Anatómica.

Por todo esto, debemos de comprender cuan fundamental es la correcta funcionalidad de esta, en ocasiones, despreciada lámina que reside en nuestra planta del pie. Cabe concluir que su cuidado está estrechamente relacionado al de Tríceps Sural, Isquiotibiales, Piramidal, Glúteos y Nervio Ciático –sobre el cuidado del Sistema Nervioso Periférico o Técnica Neuromiodinámica os hablaré próximamente-.

Su cuidado debe de componerse de un aspecto local (relajación de la fascia y movilización de las articulaciones propias del pie) y otro más compuesto o global (elastificación y descarga de la cadena muscular posterior de la pierna).

Como medidas de prevención local existen ejercicios tan sencillos como la presión sobre una pelota de tenis y deslizarla sobre nuestro pie desnudo estando nosotros sentados. Durante los primeros 20 segundos se hace realmente molesto, pero perfectamente soportable a partir de entonces. Si la realización se antoja insuficiente, sencillamente ponerse en pie y aumentar la presión sobre la pelota.

A nivel global desarrollamos su cuidado con descarga muscular por parte de un profesional o elastificación mediante los llamados “estiramientos en cadena”, como es el caso del conocido como Posición de Bailarina, entre otros.

Para finalizar, comentar que la falta de actuación y cronificación de las molestias se traducen en muchos casos en Espolones Calcáneos Dolorosos, que también mejoran con las mismas medidas.

Ahora caminando en sentido contrario hacia mi hotel, me encuentro con los últimos competidores descolgados. Ofrecemos aplausos como muestra de ánimo; y estos aplausos se entrelazan con el sonido de sus pronunciados pasos.

Tap, tap, tap…

 

(Artículo escrito por el fisioterapeuta Manu Torres)

Sobre el autor

Andreu

Andreu

Me llamo Andreu López y soy Licenciado en Ciencias de la Actividad Física y del Deporte desde hace más de 15 años. Y desde hace 8, preparador físico online. ¿Nos ponemos en forma?

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