La ética en el mundo del deporte. ¿Hacia donde vamos?

La ética en el mundo del deporte. ¿Hacia donde vamos?

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Deportista es el que no solamente ha fortalecido sus músculos o desarrollado su resistencia mediante la práctica de algún deporte, sino que con esa práctica, ha aprendido a reprimir la cólera, a ser tolerante con sus compañeros, a no aprovecharse vilmente de una ventaja, a sentir íntimamente como deshonor la mera sospecha de una trampa y a soportar con la cabeza alta y alegría el desencanto de un revés. Punch, 1850.

Son los orígenes del deporte, cuando la gente competía por el mero hecho de competir. Cuando la gente no vivía del deporte y simplemente lo practicaba  como una válvula de escape en su día a día.

Pero los tiempos han cambiado. La sociedad ha evolucionado y se ha vuelto mucho más competitiva. El deporte se ha convertido en un modus vivendi para muchas personas, en un fenómeno de masas: deportistas, entrenadores, técnicos, casas comerciales, medios de comunicación, casas de apuestas…

Es el deporte de élite (y no tan de élite) quien ha pervertido la definición de Punch. Como espectadores, somos víctimas de los diferentes intereses que envuelven al mundo del deporte. Nos engañan, nos manipulan, nos hacen creer lo que no es para así continuar “consumiendo” deporte y alimentar todo un circo. Nada que ver con el deporte amateur. No porque en el deporte amateur no se hagan trampas (que también las hay), sino porque el deportista amateur si hace trampas se engaña sólo a sí mismo, en cambio el deportista profesional si  engaña, está engañando a sus seguidores, a sus patrocinadores, a sus mentores, a los medios de comunicación, a todo un país.

No entiendo como a Juanito Muehlegg (esquiador de fondo nacionalizado español), se lo encumbra a lo más alto cuando fue campeón y una vez confirmado su positivo se le borre completamente del mapa, cuando otros deportistas españoles que han dado positivo aún gozan de buena imagen por parte de los medios.

No entiendo como el nadador Rafa Muñoz (plusmarquista y campeón del mundo) se ha saltado 3 controles antidopaje (límite permitido), alegando que no entiende las cartas que le envía la Federación Internacional de Natación, haya podido justificar la ausencia del supuesto tercer control y se vaya de rositas, no pase nada y no se sospeche nada.

No entiendo como cada año hay sospechas más que evidentes de partidos amañados de futbol, como el caso reciente del Hércules, donde hay conversaciones telefónicas del presidente del club intentando comprar partidos y no pase nada.

No entiendo como funciona el tema de las comisiones en el mundo del futbol. No entiendo como un presidente ficha a unos jugadores desconocidos por un precio elevadísimo a sabiendas que su entrenador no va a contar con ellos y los tendrán que ceder a equipos de segunda fila.

No entiendo como los grandes clubes filtran a los medios los posibles fichajes y que en función de lo que opinen los seguidores moverán ficha hacia un lado o hacia otro, independientemente de lo que opine su cuerpo técnico.

No entiendo porque muchas veces se ficha a un jugador simplemente por el hecho de que lo vista Nike o Adidas.

No entiendo porque muchos españoles aficionados al ciclismo critican tanto a franceses como italianos acusándoles de perseguir al ciclismo español, cuando franceses y italianos han pillado con las manos en la masa a la créme de la créme a sus propios ciclistas y los españoles no.

Reconocemos que el dopaje en el ciclismo es una cosa extendida, pero nunca sale un positivo de un ciclista español en tierras españolas. Parece que sólo se dopan fuera de España. No entiendo como un ciclista como Fabian Cancellara se preste al dopaje mecánico y desde la federación se intente esconder el asunto.

No entiendo porque los jugadores de baloncesto de la NBA no pasan controles antidoping cuando van a los JJOO y las demás selecciones sí y pese a ello nadie se queje.

No entiendo como Rafa Nadal ha pasado de tener un cuerpo grande y musculado a tener un cuerpo más “normal” en tan poco tiempo.

No entiendo porque el presidente de la federación internacional de tenis dijo en su momento (hace más de 10 años) que de los 5 primeros tenistas de la ATP, 3 iban dopados. Lo justificó diciendo que la federación era un ente privado, que era un negocio y que su obligación era sacar el máximo beneficio para el mundo del tenis. Si empezaba a sacar positivos los patrocinadores se iban.

Pero claro, algún positivo había que sacar de vez en cuando para no levantar más sospechas. Matts Wilander y Peter Korda ya en su ocaso deportivo fueron sancionados en un momento. Y más recientemente, al ver que más de 20 argentinos copaban el Top-100 de la ATP, empezaron a sancionar a los Mariano Puerta, Guillermo Cañas, Juan Ignacio Chela, Guillermo Coria…

No entiendo porque se dan tantas subvenciones a la  Real Vela, al educativo kárate y al presidencial padel, mientras que otros deportes más asequibles para todo el mundo y con más valores y más practicados que estos deportes, ni les prestan la más mínima atención.

Son muchas y muchas las sospechas entorno al mundo deportivo. Algunas, probadas totalmente, otras simplemente eso, meras sospechas. Pero cuando uno empieza a atar cabos, a analizar un poco las cosas podrá ver la cantidad de “asuntos sucios” que hay en el deporte. Y los aficionados somos meros títeres, simples consumidores, atentos al último récord de los 100 mts lisos o a la espera del fichaje más caro del año.

Son ya muchas cornadas que ha recibido el deporte. Los aficionados y los patrocinadores están dando la espalda a un deporte como el ciclismo, por ejemplo. El futbol vive en una burbuja que no tardará en explotar (200 millones de euros gastados en fichajes este año, cuando un año atrás ya se habían gastado más de 700). Clubes como el Mallorca o el Málaga con graves problemas económicos. Deportes como el voleibol, el balonmano son simplemente deficitarios para los clubes. Políticos metidos a presidentes de futbol o presidentes de futbol metidos a políticos…

Hace falta que el deporte se reformule. Sobretodo el de élite. Pero cambiando nuestro deporte de base también haremos de nuestro deporte profesional algo más sano.

Cambiar la concepción de espectáculo deportivo, cambiar las leyes deportivas (muchas de ellas son de épocas franquistas), posicionarnos sobre el dopaje: que es y que no es dopaje y luchar contra él pero con todas las herramientas y consecuencias, no sólo de cara a la galería. Crear comisiones que controlen las transacciones económicas y de traspasos entre jugadores.

Se trata de hacer simplemente del deporte profesional algo más limpio, sano y transparente.

Sobre el autor

Andreu

Andreu

Me llamo Andreu López y soy Licenciado en Ciencias de la Actividad Física y del Deporte desde hace más de 15 años. Y desde hace 8, preparador físico online. ¿Nos ponemos en forma?

4 Comentarios

  1. pichondcp13

    10 de agosto, 2010 a las 5:01 am

    Andreu,
    Muy buena reflexión, de todas maneras la sociedad en la que vivimos hace difícil volver atrás, de todas maneras que por nosotros no quede.

  2. andreu

    11 de agosto, 2010 a las 8:29 pm

    Cierto, pero poco a poco se van notando cambios. Ahora, en estos tiempos, se hace más difícil esconder la información, la gente está más y mejor informada. Las comisiones antidopaje hace un tiempo ni existían, y casi nunca se pillaba a un tramposo. Las cosas cambian. Poco a poco, pero van cambiando…

  3. Víctor

    30 de noviembre, 2012 a las 5:08 pm

    El articulo es excelente, excepto la exotica salida de todo sobre el “dopaje mecánico” de Cancellara, una de las tantas etupideces publicadas en torno al ciclismo, y que chirria en un escrito tan argumentado y con tan buena calidad.

    • andreu

      4 de diciembre, 2012 a las 9:54 pm

      Hola Victor,
      Creo recordar que el post lo escribí coincidió con el tema de Cancellara. Si que es verdad y se ha demostrado, el dopaje mecánico en deportes como la F1 o el motociclismo. Me hice eco del tema Cancellara sin haberse probado todo el tema, así que no tengo problema en reconocer que tal noticia no tenía fundamento alguno.
      Saludos!

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