Ganar en autoconfianza, ganar en control

Ganar en autoconfianza, ganar en control

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En los deportes de resistencia, lo más importante, valga la redundancia, es tener resistencia. Si yo soy resistente, si tengo aguante, llegaré lejos. Ahora bien, un buen dominio técnico nos permitirá optimizar nuestra capacidad muscular y pulmonar. Unas buenas sesiones técnicas de carrera o de natación nos pueden hacer mejorar y mucho en nuestros retos.

Pero no todos los deportistas están abiertos a mejorar técnicamente. En deportes colectivos nos parece de cajón el tener que mejorar la técnica (un remate, un chut, un regate, un smash…), pero cuando hablamos de la carrera, la bici, la natación…, hay deportistas reacios a ello. Algunos dirán que tienen una técnica “particular” y que ya les va bien. Les va bien pero claro, tampoco la pueden comparar con nada porque son reticentes a aprender otra “técnica”. Tampoco se trata de aprender la técnica más estándar de cada cosa. Un buen entrenador nos hará cambiar lo justo, atendiendo a nuestras peculiaridades, para poder mejorar sin que ello conlleve un estrés añadido a nuestro cuerpo.

La mayoría de triatletas, por ejemplo, tienen en la natación como el tramo más complicado puesto que el agua no es el medio natural para ellos. Pues bien, al  cabo de unas cuantas triatlones realizadas, es cuando deciden ponerse en manos de un entrenador de natación y ven que con unas pocas sesiones de técnica de crol, pueden mejorar lo inimaginable en este tramo. Una buena técnica me permite rendir mejor, cansándome menos.

Y todo esto va relacionado con el concepto de autoconfianza del propio atleta. Ya sabemos que la cabeza juega un papel muy importante. Da igual el tipo de deporte, pero los aspectos cognitivos son de suma importancia siempre. Y aunque en los deportes de resistencia el concepto táctica no sea muy importante, si que lo es en el sentido de dureza mental y control de nuestro propio cuerpo para poder aguantar tantas horas compitiendo.

Y hablando de la  autoconfianza la podemos clasificar de esta forma:

  • Control interno: deportista que le da importancia a la ejecución técnica. Depende de él mismo.
  • Control externo: deportista que da importancia al resultado. Depende de los demás.

Entendiendo que somos deportistas amateurs y que por tanto no ganaremos nunca una maratón o una triatlón deberíamos fijarnos como somos capaces de gestionar todo esto.

Habrá quien sólo le dé importancia a las marcas que consigue. Batir su propia marca, hacer un mejor parcial… A lo mejor escoge una maratón porque se realiza en una ciudad que tiene un recorrido muy llano y sin viento, se compra unas zapatillas porque te hacen correr más rápido o se toma geles para rendir mejor en carrera. Hay que creer en algo, hay que confiar en algo, y en este caso nuestra confianza llega a través de aspectos externos que de hecho no dependen de nosotros directamente.

En cambio, el otro perfil de atleta es el que prioriza la ejecución técnica. Considera que primero hay que mejorar técnicamente para poder rendir. Tiene una buena percepción de su esquema motor. Tiene un gran dominio sobre su cuerpo y ello le ayuda a rendir mejor. A mitad de carrera puede observar como su técnica (a lo mejor debido al cansancio), se empobrece y es consciente de que debe bajar el ritmo para poder recuperarse, volver a aplicar la técnica más correcta (porque sabe como realizarla) y así volver a correr más rápido siendo más eficiente.

Sea como fuere, el atleta debe tener unos buenos índices de autoconfianza. Sin ella, poco podremos hacer. Si no estoy convencido de realizar una determinada marca o bien de terminar una carrera de gran distancia, no lo haré.

Yo soy partidario primero de aplicar bien la técnica. Aprender la técnica en función de nuestras particularidades, pero siendo capaces de optimizar al máximo nuestra técnica para traspasarla a los entrenamientos puramente físicos. Un buen control de nosotros mismos nos permitirá conocernos mejor, saber hasta que punto podremos rendir y cuando deberemos aflojar o apretar nuestra máquina. Nuestra cabeza debe dominar al cuerpo, no al revés. A partir de ahí, lo demás todo llegará; de todas las maratones ya descubriremos la más rápida, ya veremos qué material nos irá mejor, ya comprobaremos qué nos va mejor comer durante la carrera, pero en mi opinión todo empieza con una buena técnica, con un buen control interno.

Y tenemos en Albert a  un buen ejemplo. Hace años, cuando no tenía entrenador iba por impulsos, por sensaciones.  Tiraba todo lo que su corazón, pulmones y piernas podían. Pero tenía confianza en sí mismo. Tenía un buen control externo. Amante de los gadgets, de los suplementos, de buscar el reto que más provecho le podía sacar…

Pero llegó un momento en el que todo cambió. Me pidió ayuda para afrontar su primer Half y su primer Ironman. Vio que le faltaba algo, su autoconfianza se tambaleaba un poco. Vio que tenía carencias. “seré capaz de terminar? ¡Tengo miedo de la natación, hace años que no nado!” Y empezó a trabajar (aunque fuera de forma inconsciente) su control interno. Acudió a Tere para que le “enseñara” a nadar, Pau le ayudó con los suplementos, hicieron pruebas sobre que tipo de bebida era mejor para la carrera, él mismo era quien valoraba el tipo  de bebida que mejor le funcionaba. Experimentaba. Lo mismo con la alimentación y la  tan comentada paleodieta. Yo le planifiqué los entrenamientos reajustándolos a sus necesidades y exigencias, conoció al gran maestro coreano cuando tuvo una lesión en el gemelo que no sabíamos como curar. Sólo nos faltó pulir su técnica de carrera pero a ello no llegamos pese a que el mismo Albert veía que tenía un déficit ahí. Hablamos de probar unas nuevas zapatillas, de intentar no entrar tanto con el talón y más con la puntera y de hacer algún entrenamiento de técnica pero en vistas de que teníamos encima el Ironman decidimos no tocar nada por si acaso.

Albert inconscientemente mejoró su control interno, aprendió a escuchar su cuerpo, a ser consciente de sus movimientos, de su técnica y gracias a ello (en parte) fue capaz de hacer su primer Half, su primer Ironman y posteriormente récord personal en la Maratón (y todo ello con 40 años recién cumplidos). Era una cuestión de entrenar bien, sí. Pero también de confianza en uno mismo. Y la confianza, como hemos dicho, viene a través de conocerse bien uno mismo gracias al control interno (para mi el primero que deberíamos controlar, sobretodo de jóvenes) y gracias también a través del control externo que es lo que nos dará ese plus para mejorar.

Sobre el autor

Andreu

Andreu

Me llamo Andreu López y soy Licenciado en Ciencias de la Actividad Física y del Deporte desde hace más de 15 años. Y desde hace 8, preparador físico online. ¿Nos ponemos en forma?

2 Comentarios

  1. Marc

    15 de junio, 2011 a las 12:48 pm

    Andreu, no funciona el mail de estarenforma ?

    Salut.

  2. alvaro

    23 de septiembre, 2011 a las 12:48 am

    como hago para mejorar en la natación si siento q mi cuerpo esta cansado
    que no rinde ayudame

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