Cómo evitar el estrés en la preparación de un reto

Cómo evitar el estrés en la preparación de un reto

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Entrenamiento y competición. Hay quien disfruta más compitiendo y hay quien en la práctica del entrenamiento aún disfruta más. No hay duda que cuando alguien entrena para un reto realmente importante: Maratón, Half, Ironman, Maratón des Sables, Titan Desert…, lo deberá preparar con meses de antelación y que por tanto la carga de entrenamientos será muy importante y que deberá disfrutar de ello. A mi me puede gustar mucho la idea de hacer un Ironman, pero si no me veo capaz de estar varios meses entrenando casi a diario y soportando altos volúmenes de entrenamiento, será mejor que me dedique a otra cosa, porque lo más seguro es que a la segunda semana de entrenamientos tire la toalla.

Cuando un deportista tiene ante sí un reto importante y lo está trabajando a meses vista es fácil que caiga en situaciones que denominamos de  estrés.

¿Delante de qué situaciones puede un deportista estresarse?

Básicamente las podríamos agrupar en 4 grandes factores.

1. Todo lo que ponga en peligro la consecución de mi reto.

Con tantos meses de entreno es normal que pueda tener alguna lesión, alguna sobrecarga, un resfriado mal curado, algún problema con mi bici. A lo mejor en mi trabajo me mandan 1 semana cada mes a trabajar a la otra punta del país y eso trastoca mis entrenos. O a lo mejor operan a mi suegra 2 semanas antes de la prueba…

Si hemos pagado con antelación el viaje y somos un poco amigos de Murphy, podemos llegar a estresarnos en cualquier momento.

2. Todo lo que requiera un sobreesfuerzo físico y mental.

Un reto como un Ironman por ejemplo, es muy duro. Muchas horas, muchos entrenos. Entrenos muy largos. Algunos entrenos a lo mejor, lejos de mi domicilio. Inversión bastante elevada: bici, neopreno, viaje, inscripción, entrenador, nutricionista…

Sacar horas de donde no tengo, levantándome a las 6 de la mañana, sacrificando horas de sueño, sacrificando actividades en familia o con los amigos. Estoy prácticamente todo el día pensando en mi reto. Y eso me puede hacer enfermar.

3. Todo lo que requiera una toma de decisiones con altos niveles de incertidumbre y riesgo.

A lo mejor queda 1 mes para mi gran reto. Y necesito un fin de semana para poder entrenar los dos días a tope y con gran volumen. Serán mis últimos entrenos de gran volumen antes del Ironman. Y para ello tengo que coger el coche e irme a la costa brava para hacer un buen entrenamiento en el mar junto a un buen kilometraje en bici en un circuito que será similar al del Ironman, para el día siguiente poder correr 32 km en un recorrido con pequeños desniveles. Pero ese finde es el aniversario de mi hija.

Tenemos un dilema. O vamos toda la familia a la costa brava o nos quedamos en casa y teniendo que variar los entrenamientos.

O a lo mejor no voy bien económicamente y tener que cambiarme la bici, comprarme un neopreno bueno y pagarme el viaje (a lo mejor también el de mi pareja), no es tan factible como parece. Son decisiones que tendré que tomar sí o sí, y que me pueden estresar fácilmente.

4. Todo lo que comporta entrenamientos monótonos, poco interesantes y aburridos.

6 meses para prepararme para un reto pueden ser muchos. Y entre medio es fácil caer en el más tedioso de los ánimos. No saber si estamos haciendo bien las cosas, no tener referencias válidas en nuestros entrenamientos, ver que siempre vamos a entrenar en el mismo circuito, ver que mañana me toca otra vez 2 horas a intensidad media… Es normal tener algún bajón durante el período preparatorio. Esta incertidumbre de no saber hacia donde voy y de si valdrá la pena todo lo que estoy haciendo, nos puede hacer caer también en un estado de estrés.

Seguro que muchos de los atletas que se han preparado o se preparan para grandes retos, tarde o temprano bien sea por cuestiones familiares, laborales o del propio entrenamiento caen en algún momento en un estado de estrés. Si sabemos detectar el inicio de este estado y le sabemos poner remedio la cosa no irá a mayores.

Es muy importante cuando nos planteamos un reto, hacer partícipe a la familia. Sobretodo a nuestra pareja. Le debemos informar de nuestras intenciones. Pero no cuando ya estemos inscritos en la prueba y ya no haya vuelta atrás, sino antes. Hablarlo detenidamente con sus pros y contras:

  • El coste económico que va a suponer ese reto: entrenos, viajes, material…
  • Dedicación horaria
  • Conciliación laboral y familiar

Bien hablado todo es asumible y es muy difícil que nuestra pareja nos impida hacer un reto como puede ser un Ironman en algún lugar europeo donde ella nos puede acompañar y de paso poder disfrutar de unos días de relax. Eso sí, nos tendremos que preparar para las contraprestaciones. A un amigo le dieron permiso para hacer la Titan Desert y a cambio se ha pasado 3 meses, sábado sí y sábado también limpiando los visillos y los cristales de su casa para así ahorrarse la mujer de la limpieza. La ley de la igualdad dicen 😀

Sobre el autor

Andreu

Andreu

Me llamo Andreu López y soy Licenciado en Ciencias de la Actividad Física y del Deporte desde hace más de 20 años. Y desde hace 15, preparador físico online. ¿Nos ponemos en forma?

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