El deporte de élite es salud

El deporte de élite es salud

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El deporte es salud. Así nos lo han vendido desde siempre. Sobretodo si el deporte es con moderación y a intensidades medias. El deporte de élite, en cambio,  siempre ha sido mal visto desde el punto de vista de la salud. El llevar a nuestro organismo al máximo de sus posibilidades durante varios años ha terminado por resultar bastante perjudicial para el cuerpo. Ahora bien, no todo el deporte de élite es igual; no es lo mismo un futbolista de élite que un gimnasta. No es lo mismo un deportista de resistencia que un deportista de velocidad y potencia. No es lo mismo un deportista de un deporte físico que un deportista de un deporte más técnico y táctico. Pero sólo hay que ver algunos deportistas de élite ya retirados con algunas secuelas: dolor crónico en las articulaciones, lesiones mal curadas, muertes prematuras (ataques al corazón, leucemias…). Un deportista de élite debe pasar varias horas al día entrenando y alimentándose de alguna forma (suplementos aparte) que no siempre sería la más correcta. El deportista profesional compite para él, sí. Pero también para los aficionados, para los patrocinadores. Y eso puede pasar factura.

Ahora bien,  un artículo de El País: El deporte (aunque sea extremo) es salud, nos hace reflexionar. En dicho artículo se afirma que el deportista que realice mayor trabajo de resistencia durante toda su vida, es quien mayores probabilidades tendrá de vivir más años. Incluso lo especifica y añade al concepto de resistencia la palabra extenuante. O sea, que un ciclista tiene más posibilidades de vivir más tiempo que un velocista o un levantador de pesas. Pero en los dos casos, su esperanza de vida será superior al de la persona sedentaria. De hacer deporte no os vais a escapar, jeje

¿La razón? ¿Os suena la dieta paleolítica? Se llama así puesto que es lo que comían los hombres en la edad del paleolítico. Y comían sólo lo que tenían a su alcance y podían “cocinar”: carnes, pescados, frutas, verduras, frutos secos. Algunos alimentos provienen de los árboles así que era relativamente fácil recolectarlos. Pero los otros había que cazarlos. Y si no cazaban, no comían. Así de simple. El hombre paleolítico no entendía de esfuerzos, de sobrecargas, de sobrecompensaciones, de trabajo en series, de estiramientos… sólo sabía que si tenía hambre había que comer. Las mujeres criaban a los niños y recolectaban, así que los hombres, en su mayoría, cazaban. Y fue precisamente en esa época donde se modeló nuestra huella genética. Fue en esa época donde nos impregnamos de los genes cazadores y recolectores que aún hoy perduran (si bien de otra forma).

Pero la verdad es que la condición física del hombre paleolítico tenía que ser excelente. Si no lo era, la Ley de Darwin hacía su efecto, y se moría más temprano que tarde. La evolución de la especie es clara: sólo sobrevive quien se adapta a su entorno. Si no tenemos fuerza para cazar, no cazamos, por lo tanto no comemos y por lo tanto terminamos muriendo. ¿Estas cansado? Pues no caces…

Si ahora mismo estás leyendo este artículo significa que tus ancestros fueron los más fuertes en esa época y tuvieron la fortaleza mental y física para poder sobrevivir. ¿Algo hicieron bien, no?

El hombre paleolítico se pasaba el día corriendo y se cree que gastaba más de 3000 calorías al día, comiendo tal y como come aproximadamente un deportista hoy día.

Pero bien es cierto que a la hora de investigar sobre cuales son los factores que más nos alargan la vida deberemos tener en cuenta a muchos de ellos:

  • El deporte (lo podemos hacer de forma moderada, intensa, profesional, amateur, de resistencia, deportes de equipo…)
  • La genética. Nacemos con unos genes que nos predisponen a una realidad u otra.
  • La alimentación.
  • Estilo de vida: fumador, bebedor, vivir en una zona temperada, en una zona polar…

En fin, que sería muy atrevido afirmar que los que practican deportes de resistencia vivirán más años que los que practican el fútbol, simplemente por el hecho de la práctica en sí. Para mi es casi imposible poder saber donde está el punto clave de nuestra evolución hoy día. ¿Es por el hecho de fumar menos o beber menos? ¿Es por comer alimentos de bajar carga glicémica? ¿Es por hacer deporte de resistencia? ¿Es gracias a que por genética tengo un corazón y unos pulmones grandes? ¿Es por todo un poco?

Todos tenemos claro más o menos que es lo que nos puede hacer vivir un poco más o menos, pero aún no hemos encontrado esa pieza que encaje. O sí.

Quizás la Paleodieta, con un entrenamiento basado en la intensidad HIIT, nos puede hacer llevar una vida más larga y saludable y con menos problemas.

Pensemos por un momento como vivía el hombre Paleolítico y de que herramientas disponía.

  • Comida: Comían lo que cazaban y recolectaban. Nada más. Aquí no hay donuts o macarrones que valgan.
  • Actividad física. Muy alta y de gran intensidad. Tanto para matar animales como para escapar de ellos. No se ejercitaban dos horas al día. Podían estar horas y horas si no cazaban. Y eran gente nómada.
  • Estilo de vida: Seguramente debía ser muy similar para todos ellos. Debían vivir en las zonas más cálidas, seguramente en cuevas o bien al aire libre, no fumaban, no bebían…Su vida era descansar, dormir, procrear y comer. Poco más, su vida contemplativa no iría más allá de ver a sus hijos crecer (se cree que en este período empieza surgir lo que conocemos hoy como el “juego”). Pero sus condiciones eran tan duras que debían pensar durante la mayor parte del día en que comer y como cazar.
  • Medicina: Inexistente. No quiero ni imaginar lo que debían pasar por un simple resfriado o una torcedura mientras cazaban.

Y así es como avanzaron. Durante miles de años. ¿Fue por ese tipo de alimentación que hoy conocemos como Paleodieta?  ¿Fue gracias a su estado de forma obtenido gracias a estar tantas horas corriendo, cazando,  y escapando de todo bicho viviente?

Hoy comemos bastante diferente a ellos y hacemos la mitad de la mitad del ejercicio que hacían ellos. Y por el contrario, tenemos muchas enfermedades que ellos no conocían ni sufrían: obesidad, muchos tipos de cánceres, diabetes…

En el artículo de El País, veréis que hay quienes afirman que el deporte de resistencia es una aspecto clave para alargar nuestra vida. Otros dicen que no es un factor predominante. Otros que dicen que el factor intensidad, es lo que realmente ayuda a vivir más y mejor.

Es difícil ponerse de acuerdo, ¿verdad? Hoy día sí que es verdad que al disponer de tantos recursos (diferentes tipos de medicina, deportes, estilos de vida, zonas donde vivir…) nos es difícil poder decir cual es la clave de una vida larga y sana, pero si analizamos los medios y herramientas de las que disponían nuestros ancestros, podremos ver como la alimentación y el ejercicio físico son factores clave de supervivencia. Y sólo sobrevivían los que genéticamente estaban más preparados. Y ellos eran los que mejor comían y los que más fuertes estaban.

Así pues, en una época tan pobre de recursos y herramientas y en unas condiciones de vida tan duras y extremas, no nos costaría nada fijarnos en como comían y como se ejercitaban para ver cuan cerca estamos de poder tener una vida mejor. Y si no, de que estaríamos ahora aquí.

Sobre el autor

Andreu

Andreu

Me llamo Andreu López y soy Licenciado en Ciencias de la Actividad Física y del Deporte desde hace más de 15 años. Y desde hace 8, preparador físico online. ¿Nos ponemos en forma?

8 Comentarios

  1. Furacán

    2 de marzo, 2011 a las 9:00 pm

    Estoy de acuerdo a grandes rasgos, «estamos diseñados» para tener una actividad física, eso es evidente, lo necesita nuestro cuerpo y nuestra mente.
    Sin embargo ni siquiera la vida en el paleolítico está tan bien conocida como para llegar a conclusiones tan claras. Lo que se sabe se sabe por los yacimientos: herramientas, análisis de huesos, restos de comida, etc. y todavía están apareciendo nuevos hallazgos, ahora se sabe por ejemplo que los cereales (en teoría prohibidos por la paleodieta) si formaban parte de su alimentación. Siempre nos viene a la cabeza la imagen del hombre primitivo lanza en mano persiguiendo un bisonte o un mamut pero lo que parecen indicar los hallazgos es que, como nosotros, preferían la vía del mínimo esfuerzo y el uso de trampas para la caza de pequeños animales era lo más habitual, además de la recolección y el carroñeo. Actividad física elevada si pero igual no tanto como se podría pensar. Quizás estemos más adapatados a una actividad física de relativamente baja intensidad pero prolongada en el tiempo que a esfuerzos muy explosivos, pero bueno, todo esto es muy discutible.
    El enfoque de todo lo «paleo» me parece correcta en el sentido de que en verdad nuestros genes no han variado pero ojo con sacar conclusiones muy firmes porque hay muchas lagunas.

    • andreu

      2 de marzo, 2011 a las 10:06 pm

      Hola Furacán, totalmente de acuerdo contigo. Los antiguos egipcios, por ejemplo, tb consumían cereales, pero tenemos más información de ellos y sabemos que esas siluetas delgadas que conocemos hoy día gracias a sus obras, poco tenían que ver con su realidad. La edad paleolítica nos queda muy lejos y abarca un período de tiempo muy, muy largo y estoy seguro que poco tenia que ver el paleolítico superior con el inferior. Evidentemente los métodos de caza evolucionaron y los alimentarios tb. La idea era gastar lo mínimo, moverse lo mínimo para poder cazar y así cansarse menos. Y con la comida está claro que con el tiempo iban incorporando nuevos alimentos y forma de cocinarlos.
      Y tb su estilo de vida fue cada día algo mas cómoda: de vivir al aire libre, pasarón a las cuevas y a sus propias cabañas.
      Durante todo el período paleolítico (más de 140.000 años), evolucionaron mucho. Y seguramente, como tu dices, llegaron a conocer los cereales ( y a consumirlos), y a tener un estilo de vida algo más sedentario. Pero tb es verdad que empezaron a enfermar de otras dolencias que hasta el momento no habían sufrido.
      De todas formas, a veces, yendo hacia el extremo, es cuando podemos ver mejor las cosas y quedarnos en el punto medio que suele ser siempre el más acertado.
      Gracias por seguirnos!

  2. Moli

    2 de marzo, 2011 a las 9:04 pm

    Felicidades por este articulo y por tantos otros que publicais. Disfruto aprendiendo y poniendo en práctica muchas cosas que recomendais, aunque poco a poco para controlar mejor los cambios que experimento en mi cuerpo. Felicidades, ánimo y gracias por compartir con nosotros vuestra sabiduria.

  3. Nacho

    3 de marzo, 2011 a las 12:35 pm

    Ole, Ole Furi. ;-). Siento mi mala memoria pero hace tiempo leí un estudio donde parece ser directamente proporcional la esperanza de vida con la capacidad de ser rápido o lento(fibras blancas o rojas). Vamos, q hasta aquí se puede aplicar la teoria de la relatividad pero al revés. Cuanto más rápido eres antes palmas y cuánto más lento y «resistente», como la mala hierba, más tardas en morir. A saber ;-).

    Por último una pregunta: cuál es el motivo que excluye las legumbres (o al menos eso creo) de la dieta paleolítica????

    • Pau

      3 de marzo, 2011 a las 12:56 pm

      Hola Nacho,
      Bajo mi punto de vista el entrenamiento interválico de alta intensidad no promueve fibras blancas sinó mixtas (IIA) con capacidad oxidativa (numerosos estudios avalan su influéncia positiva en la génesis mitocondrial), sobretodo mezclado con tiradas largas y suaves (caminatas, salidas por la montaña, etc.)…pero bueno…es mi opinión: el entrenamiento interválico de alta intensidad es clave para la salud y el rendimiento, sobretodo si luego se hace una pequeña transformación al ejercicio suave y prolongado, al Sol, rodeado de naturaleza, etc.
      Las legumbres se excluyen por su altíssima cantidad de anti-nutrientes: lectinas, saponinas, taninos, fitotoxinas, etc. con una gran implicación negativa en el funcionamiento del sistema inmune, sistema digestivo, neurológico. etc. La mayoría de ellos podrían reducirse con una fermentación y cocción específica y dificultosa, aunque no siempre con éxito, por lo que bajo mi punto de vista, mejor excluirlos de la dieta, y comérlos sólo para disfrutar (básicamente porqué estan buenos, no porqué sean nutricionalmente interesantes).
      Gracias por participar y espero haber respuesto a tu pregunta.
      Saludos!

  4. Nacho

    3 de marzo, 2011 a las 1:17 pm

    Tenía entendido, y no soy experto, asi que perdona si meto la pata. Que la cantidad de fibras blancas o rojas o mixtas, poco se pueden aumentar respecto a tu genética. Del estudio q hablaba, perdón por no recordar en donde lo lei, hablaba de esta diferencia la que ya daba una ventaja a la esperanza de vida.

    Respecto a las legumbres…. y ya se q esto no es nada científico. Hace un par de meses en una entrevista realizada por Eduardo Punset en redes al científico de turno, contaba que: las proteinas adquiridas via legumbres, eran más saludables porque al contrario que las obtenidas a traves de animales, ayudaban a controlar los temidos radicales libres en vez de generarlos como si hace por ejemplo la carne. Según sus estudios, alimentarse sin consumo de carne y disminuyendo la ingesta, se conseguía aumentar la esperanza de vida en +- cinco años…. con lo q yo pensé, año más año menos, no me quitais ni las legumbres ni la carne roja ;-). Muchas gracias por tu contestación y responder a dudas u opiniones dispares.

    • Pau

      3 de marzo, 2011 a las 2:20 pm

      Hola den uevo Nacho,
      En las últimas publicaciones sobre las fibras muscualres, está empezando a circular la idea que todas las fibras son la misma y es la función lo que hace que adquieran mayor vascularización, densidad mitcondrial, actividad de enzimas específicas, etc. Aunque, como todo, la predisposición sea genética el entorno puede influir alatamente a la expresión de las proteínas (la famosa epigenética), por lo que, bajo mi punto de vista, el entrenamiento si puedes modificar la densidad de un tipo de fibra u otro.
      Los estudios epidemiológicos que demuestran que consumir menos carne alarga la vida son, áltamente manipulables. En general, los que comen menos carne cuidan más su salud (fuman menos, beben menos, tienes más cuidado en vigilar lo que comen…) por lo que, bajo mi punto de vista, es una «mintirigilla» que gusta esuchar a los amantes de la pirámide alimentária. Bajo mi punto de vista, es como relacionar el consumo de café con el cáncer de pulmón…seguramente los que consumían más café tenían más cáncer de pulmón, simplemente porqué en los bares se fumaba, no porqué el café produzca cáncer (éste ejemplo ya no vale con la nueva ley antitabaco que por cierto me parece genial).
      Mi opinión es que la producción de radicales libres como los nitritos, etc. relacionados con la carne, depende de la forma de cocinado más que de la carne. La utilización axcesiva de aceites puede aumentar éstos elementos. De todas formas, en reviews recientes (2010) de epidemiología están desmintiendo algunas créencias pasadas.
      Por cierto, gracias a los radicales libres el ejercicio físico tiene resultados beneficiosos en el rendimiento y la salud. Por poner un ejemplo, en el estudio publicado en enero de 2008 en the American Journal of cLinical Nutrition, demostró como la administración de dosis elevadas de vitamina C en el post-entreno reducía la génesis mitocondrial y otras adaptaciones al entrenamiento. Lo de los antioxidantes es una paradoja…
      Gracias por seguir el debate. Saludos!

  5. furamuros

    3 de marzo, 2011 a las 10:45 pm

    Que bueno Andreu,de verdad que cada vez me convenzo mas que estoy llendo por el camino adecuado en mi sistema de entrenamiento y alimentación,sobre todo despues de leer articulos como este.

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