Correr con nieve. ¿Es realmente seguro?

Correr con nieve. ¿Es realmente seguro?

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Correr en invierno puede ser duro. No hace mucho hablamos sobre el hecho de cómo la bici nos puede ayudar a mejorar con los entrenamientos de carrera, sobretodo en las épocas en las que no queremos/podemos correr mucho. Pero es verdad que en invierno, bien sea por el frío que hace o bien porque anochece muy pronto no invita precisamente a calzarse las zapatillas y empezar a correr.  Hoy día tenemos la suerte de que salir a correr pese a las bajas temperaturas no tiene porqué ser un suplicio. Los materiales han mejorado mucho y es fácil vestirse con una prenda que mantenga el calor corporal y así no sufrir las bajas temperaturas. Además, aunque sea de noche, podemos usar un frontal que nos iluminará y así poder  correr sin ningún problema.

Pero la cosa se agrava cuando hay nieve. Hay los típicos “locos” que cuantos más inconvenientes hay, más se animan, pero para todos los demás, difícilmente nos animaremos a correr en superficies nevadas.  A los amantes de lo Paleo seguro que pensarán que el hombre cazador-recolector tenía que comer cada día o cada pocos días, con lo cual, ya podía nevar o no, que tenía que salir a cazar lo que fuera. O sea, que visto desde este punto de vista, el hombre debería estar adaptado a correr por la nieve.

Correr con mucha nieve puede ser algo realmente fatigoso. Es casi como correr en la arena. Si hay mucha arena tenemos que hacer mucha fuerza en cada zancada y además el terreno es muy irregular. Así que una opción será buscar una zona donde la nieve esté compacta, más dura, así logramos una mayor tracción. Obviamente si la nieve se ha transformado en hielo, no vamos iremos a correr en esa zona.

Cuando las temperaturas son bajas a muchos nos cuesta respirar e incluso  podemos notar cierta irritación en la garganta. Nuestros pulmones aguantan perfectamente temperaturas de 0º. Si tenemos una bufanda o una mascarilla podemos hacer que ese aire tan frío no nos moleste tanto.

Importante el calzado. Y los calcetines. Los hay que son especiales y que impiden la entrada del frío.

Tipos de nieve:

  • Dura. Si tenemos experiencia en esta superficie no nos debería representar mucho problema. Eso sí, evitaremos las placas de hielo.
  • Polvo: Es la superficie más segura. La adherencia es mucho mejor que con la nieve dura. Eso sí, si hay mucho espesor, nos va a costar correr en ella.
  • Primavera: La adherencia aquí no suele ser muy buena. Suele ser una capa dura sobre la cual hay otra blanda y poco consistente. Lo más seguro es que los pies se nos empapen muy rápido.

La calidad de la nieve no es la misma a primera hora de la mañana que durante el día cuando toca el sol. Los que tengáis experiencia podréis intentar correr a primera hora, que la nieve está más dura, pero lo que no tengáis experiencia mejor hacedlo en horas de sol, que la nieve estará más blanda.

Está claro que no podremos correr a nuestros ritmos habituales. Eso hará que nuestra técnica varíe. Esto por un lado estará bien porqué implicaremos algunas zonas musculares que tenemos un poco “apagadas”, pero por otra parte si corremos demasiados minutos se nos pueden cargar estas zonas musculares y tener alguna sobrecarga o lesión.

Con el frío nuestros músculos son menos elásticos, así que deberemos calentar bien. Un ejemplo podría ser el de andar durante 5-10’ a un ritmo vivo para posteriormente combinar unos minutos de caminar-correr a un ritmo bajo. Así progresivamente iremos calentando motores.
Así pues, pese a estar nevado podemos salir a correr. Con precaución, conociendo muy bien por donde pisamos y a sabiendas que nuestro ritmo será inferior, que nuestra técnica será algo diferente y que por tanto implicaremos algunas zonas musculares ni habituales y que eso puede ser un arma de doble filo.

Sobre el autor

Andreu

Andreu

Me llamo Andreu López y soy Licenciado en Ciencias de la Actividad Física y del Deporte desde hace más de 15 años. Y desde hace 8, preparador físico online. ¿Nos ponemos en forma?

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