Aclimatación al calor y rendimiento físico

Aclimatación al calor y rendimiento físico

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En la evolución del ser humano, uno de los cambios físicos, que para algunos antropólogos ha tenido mas impacto en nuestra supervivencia, es la evolución de la piel. Adquirir una capacidad de transpiración muy buena en comparación con otros animales, permitió a nuestros ancestros perseguir a sus presas en llanuras soleadas, a altas temperaturas durante largo rato. Aunque pueda parecer raro, hay quién afirma que en una maratón celebrada en un día muy caluroso, un maratoniano olímpico podría ganar a un caballo. La mejor capacidad de termorregulación del hombre, permite mantener el esfuerzo elevado durante más tiempo. A diferencia del hombre, un caballo no tiene una capacidad de transpiración diseñada para mantener un esfuerzo físico importante durante un tiempo largo, por lo que sufriría un aumento de la temperatura corporal que le obligaría a bajar el ritmo.

El organismo de nuestros ancestros desarrolló una gran capacidad de transpiración y de ahorro de electrolitos que le permitió realizar ejercicio físico en las llanuras soleadas, a pesar de las altas temperaturas. ¿Qué ocurriría si un atleta actual entrenara éstos mecanismos? En un estudio reciente publicado en Journal of Applied Physiology, 12 ciclistas jóvenes fueron sometidos a tres tests: un test de VO2 máximo, una prueba contrarreloj y un test de lactato en ambientes calurosos (38 grados Celsius) y fríos (13 grados Celsius) y 30% de humedad en ambas situaciones. Durante 10 días fueron sometidos a un programa de entrenamiento a altas temperaturas (38º C), para volver a realizar los tests y poder comprar la evolución de su rendimiento. Un grupo control realizó los mismos tests y el mismo programa de entrenamiento en temperatura ambiente. Al cabo de 10 días, y realizar de nuevo los tests, los resultados mostraron que el grupo que había entrenado a altas temperaturas, mejoró considerablemente su rendimiento tanto en frío como en calor, en comparación con el grupo control. Incrementó su VO2 máx, mejoró su tiempo en la prueba contrarreloj y desarrollaron más potencia en el test de lactato.

Al igual que el entrenamiento en ayunas o el entrenamiento en altura, las altas temperaturas, parece ser que son un estrés que genera adaptaciones que mejoran el rendimiento. Una mejor gestión de los líquidos corporales, de los minerales, de la temperatura corporal y una mejor eficiencia del sistema cardiovascular, nos permitirá mantener un ritmo elevado durante más tiempo. Evidentemente a corto plazo es claramente perjudicial para el rendimiento y la salud, favoreciendo la deshidratación y aumentando la sensación subjetiva de fatiga al esfuerzo, pero la adaptación a éste estrés nos hace mejor atletas. Si tomamos las precauciones de exposición progresiva y de hidratación posterior (1 litro de líquido rico en minerales, por kilo de peso corporal perdido), el entrenamiento en situaciones calurosas puede hacernos más fuertes. Eso sí, hay que tener niveles muy elevados de motivación para someterse a éste estrés…

Sobre el autor

Andreu

Andreu

Me llamo Andreu López y soy Licenciado en Ciencias de la Actividad Física y del Deporte desde hace más de 15 años. Y desde hace 8, preparador físico online. ¿Nos ponemos en forma?

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